Mostrando entradas con la etiqueta Valiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valiente. Mostrar todas las entradas

Que soy grande.

Que soy grande, coño.
 Por supuesto que sí, que valgo, soy fuerte, valiente y dura.
Pese a que a veces me olvide, me derrumbe y llore, lo sé, sé que soy grande.
Mi autoestima es el espejo donde me miro, y aunque en ocasiones haya quien se obstine en empañarlo, en taparlo para que evite sentirme así; yo lo sé, soy grande.
Y ni palabras envenenadas, ni miradas cargadas de inquina y por supuesto ni mentes controladoras y perversas pueden conmigo.
Que soy débil y frágil, sí, también   lo sé; pero lucho, me afano, me esfuerzo por estar bien, por ganar cada batalla en esta guerra que va durando demasiado y que me acompañará de por vida.
Son batallas a las que me enfrento a diario, a veces simples escaramuzas por un esfuerzo mal hecho, pequeñas contiendas por una mala postura, pero batallas a las que me encaro todos los días.
Pero otras veces son grandes cruzadas que a veces pierdo, pero de las que siempre aprendo y salgo reforzada para la siguiente ofensiva; soy grande, lo sé.
No obstante, esta continua riña me debilita física y mentalmente; son demasiados momentos malos, demasiado dolor, demasiada ansiedad, demasiadas interrupciones a mi vida, demasiadas normas…..demasiados demasiado.
Y aunque me esfuerce para controlar este cansancio mental, psicológico, a veces me quedo arrinconada por el desánimo, en un rincón oscuro, tétrico y sombrío, donde nada tiene sentido, razón de ser, donde pierdo mi espontaneidad, mi alegría, mi ilusión. Pero salgo, siempre salgo de ese rincón.
Siempre busco reencontrarme, relajarme y centrarme en mí, en respirar, en "ser" y "estar", y pongo en orden mi cabeza, priorizo y ordeno; dejo de lado lo secundario, lo que no me hace feliz, y me centro en lo que amo, lo que me identifica y decido cuidarme, volver a ser yo, porque yo, soy grande.


Hay que tener valor.

Hay que tener valor, hay que ser valiente, para decidir que nada ni nadie te importa y seguir ahí.
Pero también hay que serlo para aceptar que no eres interesante para nadie, a menudo nos hacemos los sordos, nos inventamos mil excusas para permanecer cerca de esa persona que no nos aporta nada, justificamos lo injustificable para que no nos aleje de su órbita.
Y esto es perfecto cuando no se espera nada de ella, cuándo se tienen claros los objetivos de cada cual; el problema surge cuando por esperar algo a cambio de nuestras atenciones, de nuestro tiempo, de nuestro amor, nos frustramos, nos deprimimos, al no recibir nada. Porque no nos engañemos, el amor desinteresado no existe, nadie da amor sin esperar nada a cambio; somo egoístas y el simple gesto o expresión de "yo no espero nada a cambio" lleva implícita la satisfacción de "mira qué bueno soy que doy sin esperar", tácitamente esperamos el reconocimiento a nuestra altruista labor.
Damos y esperamos recibir, sin darnos cuenta que podemos acabar siendo molestos para el otro, que el acuerdo al que creemos pertenecer lo hemos establecido unilateralmente; y es que no podemos obligar a nadie a prestarnos atención, afecto, amor, por mucho que nosotros le demos. Hay que ser valiente, y dejar marchar, aceptar que se está solo y seguir viviendo; porque de lo contrario podemos salir lastimados, podemos sufrir innecesariamente.
La frustración amorosa puede llevarnos a pensamientos negativos sobre nosotros mismo, bien porque no nos creemos merecedores de amor, bien porque atribuimos a nuestro cuerpo o a nuestra actitud el rechazo.
Hay que ser valiente y aceptar que estamos solos, encontrarnos en paz con nosotros mismos, aceptarnos y amarnos, porque sólo así podremos encontrar a alguien que nos acepte de verdad, tal como somos.



Hoy también tengo Fibromialgia

      Hoy también tengo Fibromialgia, porque la fibro no sólo es dolor.           La fibromialgia son limitaciones, son miedos, incertid...